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Los 5 mitos más absurdos sobre el COVID-19

A casi un año del primer caso de COVID-19 en el mundo, realizamos un repaso por los 5 mitos o bulos más absurdos relacionados con la prevención y la cura de esta nueva enfermedad. ¡Una lista actualizada de todo lo que NO hay que hacer!

1. Beber lejía, detergentes, desinfectantes, etc.

Entre las diversas supuestas curas para la enfermedad del COVID-19, esta es una de las más insólitas. No estamos seguros de dónde surgió exactamente este peligroso mito (pues estos se reproducen muy rápidamente y son difíciles de rastrear), pero sí sabemos que el 45º presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió “inyectar desinfectantes” a los enfermos de COVID en una rueda de prensa.

trump bleach
Foto: Reuters.

¿El resultado? Más de 100 personas hospitalizadas por ingerir productos de limpieza (entre ellos, lejía), aún a pesar de las advertencias de médicos y autoridades sanitarias que, naturalmente, no tardaron en pronunciarse en contra de esta recomendación. 

Lo que realmente hace beber lejía es producir irritaciones y quemaduras en las delicadas mucosas del esófago y el estómago, y posteriores infecciones en dichas heridas (con el peligro de sepsis que esto entraña). Finalmente, la intoxicación general y las complicaciones derivadas de todo el proceso pueden llevar a la muerte. 

2. Exponerse a luz ultravioleta

En la misma rueda de prensa, Donald Trump recogió la idea de curar el COVID-19 con “luz”. Mencionó la ultravioleta como una opción, pero de nuevo, “inyectada” dentro del cuerpo. Lo cierto es que no por nada a la luz ultravioleta se la conoce también como radiación UV, y la evidencia científica apunta a que es perjudicial para la salud.

Particularmente, los rayos UV dañan la piel y la córnea, especialmente los del tipo C, que son los que se utilizan para desinfectar superficies, prendas, transportes (los autobuses en China, los vagones del metro en Estados Unidos), etc. Su eficacia es alta porque estos rayos destruyen material genético, lo que inactiva los virus.

china bus uv

Se cree que a partir de aquí, alguien asumió (no necesariamente Trump) que el método podía extrapolarse al cuerpo humano. Si bien no es algo tan descabellado, la exposición directa no está recomendada para humanos, pues podría afectar también nuestro ADN.

Los científicos aún están investigando maneras de utilizar la luz ultravioleta en humanos sin estos efectos adversos.

3. Bañarse con agua caliente (y/o tomarla).

Probablemente esta hipótesis parte de la idea —no del todo descabellada— de que el nuevo coronavirus se debilitaría con las altas temperaturas.

Sin embargo, la llegada del verano en el hemisferio norte primero, y en el hemisferio sur después, no tuvo el efecto esperado, probando que no se trata (al menos por ahora) de una enfermedad estacional. En la práctica, este coronavirus resultó ser resistente a todo tipo de climas, incluido el calor. 

covid en verano
Foto: newscientist.com

Pero además, bañarse con agua caliente o beberla no previene el COVID-19 porque la temperatura del cuerpo no variará mucho si hacemos esto. Estamos programados para mantenernos a 36ºC o 37ºC si estamos saludables; menos que eso es hipotermia, y más que eso, es fiebre.

En resumen, si te bañas con agua muy caliente, sólo te quemarás la piel; si la bebes, te arderá el estómago; pero “el bicho” seguirá ahí.

4. Aspirar cocaína 

Este bulo se viralizó en Twitter a principios de año, bajo la falsa imagen de un canal de noticias que mostraba un titular de último momento acerca de un importante descubrimiento científico: “La cocaína mata el coronavirus”.

cocaine kills coronavirus

No hay argumentos claros que sustenten esta información, porque lo más probable es que se haya tratado de una broma (¿o de una estrategia de marketing impulsada por dealers?). 

Lo cierto es que llegó demasiado lejos, pues la imagen fue compartida por miles de usuarios, y como ya decía el no muy querido Joseph Göbbels, “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad” (¿o en una excusa, tal vez?).  

5. Exponerse a redes 5G (?)

Los conspiranoicos de siempre en un momento culparon a las redes 5G de la transmisión del COVID-19. El argumento era que el virus viajaba por las ondas electromagnéticas emitidas por las antenas 5G, infectando a la población. 

5g antena

La teoría, que tuvo la suficiente fuerza para que algunos atacaran a trabajadores de telecomunicaciones y quemaran antenas, tambaleó cuando el COVID-19 empezó a esparcirse por lugares en los que no había redes 5G. 

Naturalmente, los expertos afianzaron la “versión” que, afortunadamente, es más popular: la que dice que el virus sólo puede transmitirse por las gotículas que despedimos al hablar, toser o estornudar, y que por lo tanto, es necesario el contacto humano para el contagio (y por eso, debe minimizarse).

La desinformación, en la práctica, es un asunto serio. Recuerda: lo único que sabemos que funciona para prevenir el COVID-19, lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud, es el correcto lavado de manos, la desinfección de ambientes, la distancia social y el uso de tapabocas.